
Mini Countryman ocasión Cooper D
MINI Countryman Cooper D de ocasión: el SUV que demuestra que crecer no significa perder la esencia MINI
S.U.V Premium, Nacional, IMPECABLE estado, con libro de mantenimiento completo.
Se certifica kilometraje y que no ha sufrido golpe estructural.
La gestión de la documentación se efectúa en el día con un coste de 190 Euros
Se recoge vehiculo como parte de pago
Todos nuestros vehiculo pasan una exhaustiva revisión de 100 Puntos
Posibilidad de entrega en cualquier punto de la península
Autos Sarriko , 40 años liderando el sector del vehículo de ocasión y segunda mano en Vizcaya.
Fotos y videos: Iván Amor Maeso
El MINI Countryman representa una de las transformaciones más interesantes de la historia reciente de la marca británica. Acostumbrada a fabricar automóviles pequeños, ágiles y con una personalidad inconfundible, MINI decidió trasladar su particular filosofía de conducción a un segmento completamente diferente: el de los SUV compactos. El resultado fue un vehículo que, sin renunciar a sus señas de identidad, incorporaba algo que hasta entonces no había sido precisamente una prioridad para la marca: espacio, versatilidad y una verdadera orientación familiar.
Este MINI Countryman Cooper D de ocasión, equipado con un motor diésel de 150 CV y transmisión automática, pertenece a la segunda generación del modelo, conocida internamente como F60. Una generación que supuso un importante salto cualitativo respecto a su predecesora y que consolidó al Countryman como una alternativa singular dentro del mercado de los SUV premium.
Del pequeño MINI al Countryman: una evolución que parecía imposible
Cuando BMW recuperó MINI a comienzos del siglo XXI, lo hizo respetando buena parte de la filosofía que había convertido al Mini original de 1959 en un icono del automóvil. Sin embargo, las necesidades del mercado habían cambiado y la marca necesitaba ampliar su oferta sin perder su identidad.
El primer Countryman, presentado en 2010, fue una auténtica declaración de intenciones. Por primera vez, MINI ofrecía un vehículo con cinco puertas, una carrocería elevada y unas dimensiones considerablemente superiores a las habituales.
La segunda generación, presentada en 2016 y actualizada posteriormente, llevó ese concepto mucho más lejos. Con aproximadamente 4,30 metros de longitud, el Countryman F60 dejó de ser simplemente un MINI más grande para convertirse en un SUV compacto plenamente desarrollado.
Lo interesante es que, pese a este crecimiento, MINI consiguió conservar elementos fundamentales de su personalidad, especialmente en el diseño y en la respuesta de su dirección.
Plataforma UKL2: la conexión técnica con BMW
Uno de los aspectos menos conocidos del MINI Countryman es su estrecha relación técnica con BMW.
Esta segunda generación utiliza la plataforma UKL2 del Grupo BMW, una arquitectura diseñada para vehículos de motor transversal que también sirvió de base para modelos como el BMW X1 de segunda generación.
Esta plataforma permitió al Countryman mejorar notablemente su aprovechamiento interior, su rigidez estructural y su comportamiento dinámico.
A diferencia de los BMW tradicionales de propulsión trasera, el Countryman emplea una arquitectura de tracción delantera, una configuración que favorece la habitabilidad y permite aprovechar mejor el espacio disponible.
Esta relación técnica resulta especialmente interesante porque demuestra hasta qué punto MINI ha evolucionado sin perder su personalidad. Bajo una carrocería de diseño británico encontramos una base de ingeniería alemana desarrollada para ofrecer un equilibrio entre seguridad, confort y comportamiento dinámico.
Motor Cooper D de 150 CV: el equilibrio entre prestaciones y eficiencia
El protagonista mecánico de este MINI Countryman Cooper D de ocasión es un motor turbodiésel de cuatro cilindros y 1.995 centímetros cúbicos, perteneciente a la familia de motores modulares B47 de BMW.
Desarrolla 150 CV de potencia y un par máximo de 350 Nm, una cifra especialmente relevante para comprender su comportamiento.
Mientras que en un motor de gasolina atmosférico es habitual tener que aumentar considerablemente las revoluciones para obtener una respuesta contundente, este turbodiésel entrega una buena parte de su fuerza desde regímenes relativamente bajos.
Esto se traduce en recuperaciones solventes, facilidad para mantener velocidades de crucero y una conducción especialmente relajada en carretera.
Los 150 CV resultan más que suficientes para mover con soltura al Countryman, incluso cuando viaja con varios ocupantes y equipaje.
Además, el B47 es una evolución importante respecto a anteriores generaciones de motores diésel de BMW, con mejoras orientadas a la eficiencia, la gestión térmica y el refinamiento de funcionamiento.
Su principal virtud no es ofrecer unas prestaciones deportivas, sino combinar una respuesta contundente con consumos contenidos, especialmente en desplazamientos interurbanos.
Cambio automático: una combinación especialmente acertada
La transmisión automática encaja perfectamente con la filosofía de esta versión Cooper D.
El elevado par motor permite aprovechar las relaciones de cambio sin necesidad de mantener el motor constantemente revolucionado, favoreciendo una conducción fluida y confortable.
En ciudad, el cambio automático elimina la necesidad de intervenir continuamente sobre el embrague y la palanca, mientras que en carretera facilita las recuperaciones y los adelantamientos.
Pero hay otro aspecto interesante: la transmisión también contribuye a aprovechar mejor la eficiencia del motor.
Al seleccionar las relaciones adecuadas en función de la carga del acelerador y de las condiciones de circulación, permite mantener el propulsor en una zona de funcionamiento favorable.
El resultado es un conjunto mecánico especialmente equilibrado para quienes buscan un automóvil capaz de combinar desplazamientos urbanos, carreteras secundarias y viajes largos.
El famoso Go-Kart Feeling: ¿también en un SUV?
Durante años, MINI ha utilizado el concepto Go-Kart Feeling para describir las sensaciones de conducción de sus automóviles.
La expresión hace referencia a una dirección directa, una respuesta ágil y una conexión entre conductor y vehículo que recuerda, salvando las distancias, a la conducción de un kart.
Trasladar esa filosofía a un SUV de más de cuatro metros de longitud y mayor altura parecía complicado.
Sin embargo, el Countryman conserva parte de ese carácter gracias a una puesta a punto del chasis que busca limitar los movimientos de la carrocería y proporcionar una respuesta precisa en los cambios de dirección.
Evidentemente, no ofrece las mismas sensaciones que un MINI de tres puertas. Su mayor peso, altura y distancia entre ejes condicionan inevitablemente su comportamiento.
Pero frente a otros SUV compactos de orientación más confortable, el Countryman presenta un tacto de conducción que sigue dando cierta importancia a las sensaciones del conductor.
Esa es precisamente una de sus características más interesantes: no pretende convertirse en un deportivo, pero tampoco renuncia completamente al carácter dinámico de MINI.
Un diseño que ha conseguido construir su propia identidad
El Countryman mantiene algunos de los elementos estéticos más reconocibles de MINI, aunque reinterpretados para adaptarse a una carrocería SUV.
Los grupos ópticos de formas redondeadas, el frontal de marcada personalidad y el techo visualmente diferenciado continúan estableciendo una conexión con los modelos más pequeños de la marca.
Sin embargo, los pasos de rueda pronunciados, la mayor altura libre y las proporciones generales transmiten una imagen considerablemente más robusta.
Uno de los detalles más característicos de esta generación, especialmente tras su actualización, son los pilotos posteriores con una firma luminosa inspirada en la bandera británica Union Jack.
Lejos de buscar una estética agresiva o excesivamente deportiva, el Countryman apuesta por una imagen diferenciada que resulta reconocible incluso sin observar sus emblemas.
Esta personalidad visual constituye uno de sus principales argumentos frente a competidores que utilizan soluciones de diseño más convencionales.
Interior: cuando el diseño MINI se encuentra con la funcionalidad
El habitáculo del Countryman conserva una de las características históricas de MINI: su particular interpretación del diseño interior.
El gran elemento circular situado en el centro del salpicadero continúa siendo el principal protagonista visual, aunque en esta generación integra funciones tecnológicas y multimedia que nada tienen que ver con los instrumentos del MINI original.
La disposición de los mandos, los elementos redondeados y determinados interruptores mantienen una estética muy característica.
Sin embargo, la verdadera evolución se encuentra en el aprovechamiento del espacio.
La mayor distancia entre ejes permite ofrecer unas plazas posteriores considerablemente más utilizables que las de los MINI tradicionales.
El Countryman puede desempeñar perfectamente el papel de vehículo familiar, con espacio suficiente para cuatro adultos y una quinta plaza destinada a usos ocasionales.
Su posición de conducción elevada también facilita el acceso al habitáculo y proporciona una buena visibilidad del entorno.
Un maletero que demuestra el cambio de filosofía
Si hay un dato que resume la transformación de MINI hacia un fabricante capaz de ofrecer vehículos familiares, es la capacidad del maletero del Countryman.
Esta generación dispone de aproximadamente 450 litros de capacidad, una cifra que lo sitúa dentro de los parámetros habituales de los SUV compactos.
Con los respaldos posteriores abatidos, el volumen puede alcanzar alrededor de 1.390 litros.
Estas cifras permiten comprender hasta qué punto ha evolucionado el concepto original de MINI.
El Countryman ya no es únicamente un automóvil pensado para disfrutar conduciendo por carreteras secundarias. También puede transportar equipaje para unas vacaciones, material deportivo o todo lo necesario para los desplazamientos cotidianos de una familia.
Y consigue hacerlo sin alcanzar las dimensiones exteriores de un SUV de categoría superior.
MINI Countryman Cooper D frente al BMW X1 y al Audi Q2
Dentro del mercado de SUV premium de ocasión, el Countryman comparte protagonismo con modelos como el BMW X1, el Audi Q2 o el Mercedes-Benz GLA.
Su relación con el BMW X1 resulta especialmente interesante, ya que ambos comparten una base técnica desarrollada por el Grupo BMW.
Sin embargo, sus planteamientos son diferentes.
El BMW X1 apuesta por una imagen más sobria y una orientación claramente familiar, mientras que el Countryman introduce un diseño más personal y una puesta a punto que busca conservar parte del carácter dinámico de MINI.
Frente al Audi Q2, el Countryman ofrece una carrocería de mayor longitud y un planteamiento más próximo al de un SUV familiar.
El Mercedes-Benz GLA, por su parte, presenta una interpretación diferente del segmento premium, con especial protagonismo de la tecnología y el confort.
En este contexto, el MINI Countryman destaca por combinar una base técnica contrastada con una personalidad estética que difícilmente puede confundirse con la de sus competidores.
¿Tiene sentido un MINI Countryman Cooper D diésel en la actualidad?
La elección de un motor diésel sigue teniendo sentido para determinados perfiles de utilización, especialmente cuando el automóvil realiza habitualmente desplazamientos por carretera.
El Cooper D de 150 CV ofrece un equilibrio interesante entre prestaciones, autonomía y consumo.
Su elevado par motor resulta especialmente adecuado para viajes largos, mientras que la eficiencia de un diésel moderno permite recorrer distancias considerables sin necesidad de repostar frecuentemente.
No obstante, conviene tener presente que las mecánicas diésel modernas incorporan sistemas de tratamiento de emisiones que necesitan alcanzar determinadas temperaturas de funcionamiento para trabajar correctamente.
Por eso, los recorridos exclusivamente urbanos y muy cortos no representan su escenario ideal.
En cambio, para conductores que combinan carretera, autopista y desplazamientos interurbanos, esta motorización continúa ofreciendo argumentos sólidos.
MINI Countryman Cooper D de ocasión: una interpretación diferente del SUV compacto
El MINI Countryman de segunda generación representa una etapa especialmente interesante en la evolución de la marca británica.
Su desarrollo demuestra que era posible ampliar considerablemente el tamaño y las posibilidades de utilización de un MINI sin convertirlo simplemente en otro SUV compacto.
La plataforma compartida con BMW, el motor B47 de 150 CV, la transmisión automática y una puesta a punto que mantiene cierta orientación dinámica configuran un automóvil con una personalidad propia.
Pero quizá su mayor mérito sea haber conseguido algo que parecía contradictorio cuando apareció el primer Countryman: hacer un MINI verdaderamente práctico sin que dejara de sentirse como un MINI.
Una combinación de ingeniería alemana, diseño británico y versatilidad que explica por qué el Countryman se ha consolidado como uno de los modelos fundamentales de la marca y mantiene su interés dentro del mercado de SUV premium de ocasión.
Otros vehículos de ocasión

Certificado de Garantía
Se certifica kilometraje y que no ha sufrido golpe estructural.
En el precio incluimos I.V.A (Deducible) así como 12 meses de garantía TOTAL Autos Sarriko Excellence a nivel Nacional.
Fotos y video: Ivan Amor

































