Análisis Tesla Model X Lodicrous Performance

Ya no hace falta gasolina para ponerse a 100 km/h en 3,1 segundos
Viene del futuro a nuestro concesionario el coche que combina todas las tendencias del momento en el sector de la automoción: SUV, eléctrico y autónomo. Es el coche más trendy del momento, sin duda, y no tiene un rival directo que le plante cara. El Tesla Model X Lodicrous capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 3,1 segundos mientras cuenta con una autonomía de 542 kilómetros gracias a su batería de 100 kWh. ¿Te apetece hacer un viaje en el tiempo
Si hubiese que hacer una reedición de ‘Regreso al Futuro’, el coche ideal sería el Tesla Model X y no solo por sus descomunales puertas traseras tipo ala de halcón que pueden recordar a las del Delorean, sino porque toda la tecnología que atesora te transporta a un futuro no muy lejano.

Cuando llegué a recoger el coche, éste venía de un Destination Charging donde durante la noche anterior habían cargado al máximo sus baterías, operación que se realiza a razón de unos 100 kilómetros por hora. La otra opción son los Supercharger situados en vías principales con 24 estaciones.
El diseño del Tesla Model X ¿gusta o no gusta en Europa?
Cuando tienes el Model X delante de ti, es inevitable tener sentimientos enfrentados. El frontal del vehículo, al igual que ocurre con el Model S, es realmente espectacular y llamativo. Aunque puede gustar más o menos a cada uno, no se puede negar que tiene un punto que engancha, y eso a pesar de que al tratarse de un modelo eléctrico carece de una parrilla delantera de estilo tradicional.
También se nota que el diseño de sus líneas ha surgido en Estados Unidos, no solo por sus más de cinco metros de largo, sino porque allí está permitido que los coches circulen sin matrícula delantera, con los frontales quedan más limpios ganando muchos puntos a favor respecto a Europa.

Con las puertas tipo ala de halcón comienza el espectáculo
Sin duda, independientemente de que te guste más o menos el diseño del Model X, cuando abres sus puertas posteriores tipo ala de halcón es inevitable quedarse con la boca abierta. Son tan largas y su movimiento es tan armónico, que cuesta creer lo que estás viendo.

El sistema de apertura de las puertas posteriores es inteligente, de forma que el propio coche gracias a los seis sensores que tiene cada puerta detecta la distancia que hay hasta los posibles obstáculos laterales y automáticamente abre las puertas de una forma u otra para asegurar que no golpea contra nada.
Aseguran que 30 centímetros laterales son el mínimo necesario para que la puerta se abra. Intenté que golpeasen contra el techo del garaje o contra coches aparcados a los lados y no lo conseguí. Me temo que la tecnología ha superado a mi picardía en este sentido.

En esta máquina del tiempo, todo se maneja desde la gigantesca pantalla de 43 centímetros de diagonal (17 pulgadas) que preside el salpicadero. Más allá de la pantalla, la más grande del mundo en un vehículo, en el resto del vehículo sólo hay dos botones, uno para abrir la guantera y el otro para activar los intermitentes de emergencia.
Desde la pantalla puedes hacer absolutamente de todo, desde programar en el navegador la ruta del viaje, en cuyo caso la adaptará a la carga de batería disponible y a los posibles Supercharger en ruta si fuesen necesarios para llegar a destino, o bien escuchar tus canciones favoritas en Spotify (viene con una cuenta Premium gratuita de por vida), abrir y cerrar las puertas o mover los siete asientos de forma individual a tu antojo.
Cinco, seis o siete plazas

Esta unidad del Tesla Model X viene configurada con siete asientos, todos ellos individuales y con capacidad de movimiento de cada uno de forma independiente desde la propia pantalla o desde los interruptores integrados en cada uno de los asientos.
Obviamente, después de una hora y cuarto de charla sobre las infinitas funciones que ofrece este coche, de lo que realmente tenía ganas era de ponerme al volantey comprobar cómo se movía, así que cogí la llave (un mando remoto con forma de coche), engrané D con la palanca de selección situada detrás del volante (heredada de Mercedes) y emprendí el viaje.

Durante los primeros compases de la ruta, admito que las sensaciones para mí fueron muy extrañas, pero agradables casi en la misma medida. Se hace muy raro llevar un coche de más de cinco metros de largo y casi tres toneladas de peso y hacerlo sin escuchar más ruido que el inevitable cuando los neumáticos, de 22 pulgadas en este caso, tocan el asfalto.
Una vez que había recorrido unos cuantos kilómetros, comencé a habituarme a esto de conducir un camión silencioso y me sentía ya cómodo y confiado para empezar a jugar con los diferentes modos de conducción de los que dispone.
En el modo normal, el Tesla Model X agrada por la dureza de la dirección, que tiene un tacto noble y preciso a pesar de ser eléctrica. Ese buen feeling con el volante, esa percepción de que sientes cómo está pisando el asfalto, fue constante en toda la prueba, así que en este sentido el Tesla convence.
Cuando hicimos la prueba, la temperatura ambiente era extremadamente alta para la época del año en la que estábamos. En la pantalla digital el termómetro marcaba 40 grados de temperatura, como si estuviésemos en la tierra natal del Tesla, California.
La marca dice orgullosa que el parabrisas delantero panorámico es el más grande del mundo. Dicho parabrisas cuenta con unos parasoles estrechos que normalmente van engarzados en posición vertical sobre el pilar A y que, una vez que los despliegas en su posición de protección, se enganchan mediante un sistema magnético a un bastidor que recorre la zona central del parabrisas. Una solución bastante curiosa y práctica.

Camino a casa, y tras los primeros acelerones en carriles de incorporación que me dejaron realmente impresionado, decidí empezar a probar las soluciones tecnológicas de las que Tesla hace gala.
El habitual atasco de las vías de acceso a Bilbao un viernes a mediodía era el escenario perfecto para activar el control de velocidad de crucero, que en caso de velocidades y condiciones de tráfico urbano, se combina con el radar de distancia delantero adaptándose a los movimientos del tráfico y a lo que sea necesario en función de los coches que te rodean, realizando las maniobras de detención y arranque de forma completamente autónoma, al igual que los movimientos de volante necesarios para mantenerse en el carril elegido.

El sistema se activa pulsando dos veces seguidas la palanca que sale hacia la izquierda desde la columna de dirección (también herencia de Mercedes al igual que los mandos de las ventanillas) y lo mejor llega cuando empieza a funcionar. Frena exactamente donde lo haría yo, y arranca sin apenas retraso en cuanto lo hace el coche que nos precede.
Al principio hay que confiar en que el sistema va a funcionar, pero una vez que consigues que tu mente interiorice que el coche lo va a hacer solo, es impresionante la capacidad que tiene para apurar esos centímetros que otros fabricantes se guardan como distancia de seguridad.
El atasco se convierte entonces en una penitencia menor para quien lo conduce, ya que puedes despreocuparte del tráfico dejando que el coche tome sus propias decisiones en cada momento. Ahora sólo falta que la legislación cambie y permita que, en situaciones así, el conductor pueda hacer otras cosas como contestar emails o navegar por Internet sin ser sancionado. Por desgracia me temo que estamos todavía muy lejos de ese hipotético escenario.
Soluciones únicas que podrían tener otros coches

Esta unidad cuenta con la suspensión neumática, la cual permite variar en hasta cinco niveles la altura de la carrocería libre al suelo. Eso no sería nada novedoso si no fuese porque, cada vez que le pides que suba la carrocería, te pregunta si quieres que haga la misma operación siempre que pase por ese punto.
Si le dices que sí, el coche automáticamente registrará por GPS el punto exacto y llevará a cabo esa operación automáticamente siempre y cuando circules a menos de 55 km/h, algo muy útil para olvidarte de los resaltos que dan acceso a tu casa o de ese escalón que hay que superar para entrar en el garaje del gimnasio. ¿A ningún otro fabricante se le había ocurrido esta idea?
Cuando empiezo la travesía El ordenador marca 380 kilómetros de autonomía, así que nos aventuramos atravesando algún puerto de montaña.
La ruta elegida nos llevaría hacia una de nuestras habituales zonas de pruebas con muchos otros coches. Queríamos probar el Tesla en el mismo entorno en el que sacamos lo mejor y lo peor de los coches más tradicionales.
Salimos por un trayecto en la que las subidas y las fuertes pendientes son una constante. Íbamos a pasar de estar a casi 700 metros sobre el nivel del mar a estar a más de 1.300 metros sobre el nivel del mar, y eso sería también una prueba de fuego para las baterías.

En la carretera nacional, el Tesla hace gala de una calidad de rodadura sorprendente. Llevábamos la radio apagada e íbamos conversando de forma agradable sin que ningún ruido nos molestase, lo cual era todo un placer. En este sentido, el Model X está a un nivel igual o superior a, por ejemplo, una berlina de representación de Audi, Mercedes o BMW.
No hay ningún tipo de ruidos aerodinámicos e incluso en las curvas más pronunciadas la carrocería no cruje por ningún sitio. Parece como si Tesla llevase toda su vida haciendo coches, pero la realidad es que hablamos de una marca con menos de 15 años de vida.
Sin duda, es la potencia y la instantaneidad con la que entrega el descomunal par motor lo más destacado de la parte dinámica de este coche. Por su naturaleza eléctrica, al contar con dos motores situados en cada uno de los ejes, la respuesta a los movimientos del acelerador es instantánea, brutal y adictivamente divertida.
Es indiferente que estés viajando a 20 km/h o a 100 km/h, si pisas el pedal del acelerador con ganas, te quedarás pegado al asiento. Hay unos 950 Nm que se encargan de ello. No pudimos hacer mediciones de aceleración y recuperaciones, pero no dudo que en cualquiera de los dos parámetros el Model X P100D es capaz de merendar superdeportivos sin despeinarse.
Llegamos entonces a la primera zona de curvas de la jornada, una serie de revueltas de diferente radio, peralte perfecto y asfalto óptimo en las que había que tratar de poner en aprietos al Model X para buscar sus puntos débiles.
Me empiezo a dar cuenta de que hemos menospreciado al Model X cuando, en este tramo tan revirado, nos permite llevar un ritmo muy alto ofreciendo una capacidad a la hora de tomar las curvas que jamás hubiésemos esperado de él ni de un SUV sin demasiadas aspiraciones deportivas.

El coche enmascara muy bien los más de 2.500 kilos de peso, tal vez porque ese sobrepeso va situado en el suelo del vehículo, de forma que las derivas de la carrocería son mínimas por mucho que entres fuerte en apoyo.
La dirección nos deleita con un tacto magnífico y el chasis parece estar puesto a punto para seguir la trazada que marcamos al inicio de cada curva. A todo esto hay que añadir la capacidad de tracción, que es sencillamente descomunal.
Es una sensación extraña sentir como el coche parece circular sobre unos raíles en los que los neumáticos de 22 pulgadas están dentados para traccionar sin perder el más mínimo ápice de fuerza. Es como si estuviese unido al asfalto por fuerza magnética.
Tanto es así, que en alguna curva con el volante con mucha vuelta de giro, pisamos el acelerador y el coche empujó hacia delante como lo haría el que para mí es el coche referente del mercado en cuanto a capacidad de tracción, el Audi RS6 Avant de 560 caballos con tracción quattro.
Estábamos subiendo un puerto de montaña en un Tesla Model X a ritmo más que digno para un coche con su planteamiento, pero lógicamente la autonomía comenzaba a decrecer.
La exigencia al sistema de baterías era alta, tanto por los desniveles que íbamos superando como por la velocidad a la que circulábamos, de ahí que en los aproximadamente 100 kilómetros que habíamos hecho hasta la localización elegida para las fotos estáticas, la autonomía hubiese bajado unos más que preocupantes 200 kilómetros.

Así, nos encontramos en lo alto del puerto de montaña que sigue al pueblo de Navas del Marqués, ya en la provincia de Ávila, a unos 120 kilómetros del centro de Madrid con una autonomía de 180 kilómetros. La situación he de admitir que nos incomodaba un poco, ya que como es lógico, por allí no había ningún cargador a mano y el Supercharger más cercano estaba a unos nada despreciables 300 kilómetros (en las afueras de Burgos).

Sabemos que Tesla está planteando las cosas de forma diferente en muchos aspectos, y parece que en el de los acabados también quieren romper con lo establecido. Así, tanto en el interior como en el exterior hay acabados que no encajan en un coche que cuesta más de 170.000 euros, pero sospecho que ese no es motivo para que un cliente que quiera un Model X se vaya, por ejemplo, a un Porsche Cayenne o BMW X5. Cuando quieres un iPhone 7 no te sirve un Samsung Galaxy Note. No sé si me explico.
Entrar a la parte trasera del Model X es algo que puedes hacer de pie
Como decía antes, la llave es una especie de miniatura del coche en la que encontramos varias funciones. Si pulsas sobre el área del capó dos veces, lo abres y te encuentras con un maletero muy bajo y plano, que ocupa toda la superficie del coche a lo ancho y ofrece 185 litros de capacidad.
Si en cambio pulsas dos veces sobre el área de las puertas posteriores, pondrás en marcha el ritual de apertura, que en caso de tener un coche u otro objeto demasiado cerca comenzará con la apertura hacia arriba llevando la arista a un ángulo extremo para, una vez liberada la parte lateral de la puerta, desplazarla hacia arriba.
Autos Sarriko su concesionario de confianza en Bilbao.
El punto a favor de este sistema de apertura de las puertas posteriores tal vez no sea muy evidente a primera vista, pero es sin duda diferenciador respecto a otros coches de este segmento.
Gracias al inmenso espacio libre que deja la puerta una vez que está completamente abierta, el acceso a la segunda y tercera fila de asientos puedes hacerlo completamente de pie, de forma que es mucho más cómodo que en cualquier otro coche acceder al interior. Dicen que no hay mal que por bien no venga, ¿verdad?

Con cautela para no descargar por completo las baterías, descendimos por la otra cara del puerto de montaña en el que estábamos y las sensaciones de conducción seguían siendo sorprendentemente buenas.
El Ludicrous Mode no tiene nada de ridículo
Por cuestiones de tiempo, sólo íbamos poder probar el Tesla Model X unas 36 horas, así que no íbamos a desperdiciar el tiempo y dejar sin probar uno de los elementos más famosos del SUV americano, el Ludicrous Mode(modo ridículo).
¿Quién no ha escuchado hablar de este sistema que permite sacar las máximas prestaciones al coche y dejar en ridículo a muchos superdeportivos con aceleraciones de 0 a 100 km/h en 3,1 segundos?
Para activarlo hay que seguir un protocolo que, como poco, es curioso. En la pantalla debes ir al programa de configuración del vehículo, entrar en el sistema de modos y pulsar el Ludicrous durante cinco segundos. Entonces la pantalla comienza a proyectar las estrellas de ‘La Guerra de Las Galaxias’ en clara referencia a la velocidad de una de las naves de Star Wars en la que está inspirado este modo.

Para que funcione, las baterías deberán estar a una temperatura de 50 grados, por lo que en condiciones normales se activarán unos calentadores de batería y el cuadro de relojes te marcará los minutos exactos que quedan hasta poder usarlo.
En nuestro caso fueron 15 minutos que aprovechamos para buscar un sitio donde realizar esta aceleración, digna de un superdeportivo con total seguridad. Encontramos entonces una recta infinita, de más de 1,5 kilómetros de largo, en la que la visibilidad era perfecta.
Contamos con una extensa y exitosa trayectoria en el mercado de vehículos de ocasión de mas de 35 años.
Dejamos que las baterías alcanzasen la temperatura necesaria con el vehículo parado, y cuando el sistema indicó «Ready», realizamos la prueba de fuego en dos ocasiones.
Hemos hecho infinidad de launch controls en juguetes tan serios como McLaren MP4-12C, Porsche 911 Turbo, Nissan GT-R o BMW M4 GTS, pero admitimos que ninguna de ellas es tan impresionante como la del Tesla Model X.
La inmediatez con que entrega la fuerza unida a la ausencia de cualquier tipo de ruido, hace que la aceleración en el P100D se parezca más a un hipotético efecto de tener el coche enganchado a una gigantesca goma elástica que a la aceleración de un motor y la tracción con elementos mecánicos tradicionales.

Sin duda el 0 – 100 km/h es la cifra que todo el mundo mide y sus 3,1 segundos de registro oficial son excelentes, pero si midiésemos el 0 – 50 km/h, que es el tramo en que entrega más par, estoy seguro que ningún coche de combustión podrá mejorar sus registros.
Ver cómo el gigantesco Model X está parado ante ti como si fuese un poste de la luz y que en un abrir y cerrar de ojos se está alejando a toda velocidad sin emitir ningún ruido, os aseguro que hace que relativices los movimientos de una forma completamente nueva.

Tras dos aceleraciones en el Tesla Model X Lodicrous, y estando a más de 140 kilómetros de casa con una autonomía de 170 kilómetros, la situación comenzaba a ponerse tensa en cuanto al radio de alcance de las baterías. Por suerte sabía que desde dónde estábamos hasta Bilbao la mayor parte del recorrido iba a ser descendente, pero no sabía con qué nos iba a sorprender el Tesla en ese escenario favorable.
Con el sol poniéndose en el horizonte, emprendimos el camino de vuelta en el cual siguió mi compañero al volante y yo me dediqué a juguetear con funciones que todavía no había tenido ocasión de probar. Por ejemplo, poner música en Spotify, una aplicación que admito era la primera vez que usaba en mi vida, me pareció toda una experiencia, y la calidad del equipo de sonido opcional que llevaba la unidad de pruebas, fue igualmente digna de recordar.

La pantalla de 17 pulgadas permite customizarla hasta límites insospechados, haciendo por ejemplo que la parte superior muestre los mapas de navegación, la de abajo la música que estás escuchando en Spoty o viceversa con cualquiera de las otras funciones que ofrece.
Entonces descubrí al pulsar una señal de alerta amarilla que el coche tenía disponible una actualización que tardaba una hora y cuarenta minutos en instalarse. Durante ese tiempo el coche debía quedar inmóvil, ya que pueden ser actualizaciones simplemente de software u otras que afecten al rendimiento del vehículo, así que opté por dejarlo para más tarde cuando tuviese conexión WIFI. En detalles como este, se parece más a un smartphone que a un coche.
El Autopilot no es amigo de los cambios de rasante
Llegó entonces el momento de probar otro de los elementos que destacan en el Tesla Model X, el Autopilot en carretera. Llamado a ser un coche completamente autónomo algún día, esta es una de sus bazas principales frente a la competencia.
En carretera nacional el Autopilot funciona de forma excelente, apenas notas correcciones de la dirección y se mantiene en el carril con mucha soltura. Es impresionante la suavidad con la que realiza los movimientos justos para que desde dentro no aprecies que está en funcionamiento.


Sólo le encontramos un punto en contra y fue que al coronar los rasantes más pronunciados, pierde la línea de la carretera y el sistema se desactiva, lo cual puede provocar situaciones de riesgo como la que vivimos nosotros.
Así pues, el Autopilot por ahora es mejor utilizarlo únicamente en carreteras tipo autovías o autopistas en las que no haya grandes cambios de plano, ya que si en algún momento pierde las líneas de la carretera puedes llevarte un buen susto. O eso o mantener las manos en el volante como obliga el código de circulación.
Afortunadamente en el camino de regreso los kilómetros de autonomía descendían a ritmo muy lento, extremadamente lento. En las pendientes descendientes no sólo no bajaban los kilómetros, sino que el sistema de regeneración de energía hacía que incluso subiesen en las frenadas más prolongadas.
Así pues, llegamos a los alrededores de Madrid con 150 kilómetros de autonomía, casi lo mismo que teníamos en lo alto del puerto de montaña a más de 100 kilómetros de donde estábamos. ¿Magia? No, simplemente un sistema de recuperación bien gestionado y una variación de pendiente positiva para la autonomía.
Cargando en un Destination Charging
El día siguiente iba a ser el último en que iba a disfrutar del Tesla Model X, y quería sacarle el máximo partido. Por diversos motivos que no vienen al caso, el enchufe convencional que tengo en el garaje de casa no funcionaba la noche en que tuve este eléctrico, así que el sábado por la mañana me encontré con el coche a mi disposición durante todavía 12 horas y sólo 130 kilómetros de autonomía.
Decidí que podría aprovechar la ocasión para probar alguno de los más de 115 puntos de carga que tienen en España, que son a su vez más de 1.000 en Europa. Se trata de puntos de carga en centros comerciales, hoteles y resorts donde los clientes pueden aprovechar el tiempo de carga para hacer otras cosas.

En mi caso aproveché que tenía que hacer una compra de alimentación para ir a un El Corte Inglés y cargar el coche. En el aparcamiento de este centro comercial había tres plazas identificadas específicas para coches eléctricos. Dos de ellas eran exclusivas para Tesla, mientras que la tercera podía usarla cualquier coche eléctrico.
Se da la circunstancia de que Tesla es quien instala de forma gratuita los tres puntos de carga. La marca norteamericana quiere que se desarrolle la infraestructura de carga de coches eléctricos, de ahí que haga estas cosas sin cobrar nada a los establecimientos. Esa sí que es una política de hechos consumados.

Dejé el coche cargando con el enchufe que salía de la pared. Este encaja sin tener que ponerle ningún adaptador en la toma situada en la parte posterior izquierda del coche. Me fui a hacer la compra y en algo menos de una hora estaba de vuelta. Por el supermercado iba controlando cómo iba la carga a través de la APP para smartphones de Tesla, la cual te permite manejar muchas funciones del vehículo y consultar datos en tiempo real como el estado de la carga.
Cuando volví el coche marcaba 198 kilómetros de autonomía. Vale, no era demasiado pero ya suponían casi 70 más que cuando empezó el día. Saliendo del estrecho aparcamiento de El Corte Inglés descubrí otra de las funciones que incorpora el Tesla Model X que no entiendo cómo no está implementado en otros modelos de otras marcas.
Los sensores de distancia de aparcamiento marcan en el cuadro digital situado tras el volante cuál es la distancia en centímetros hasta el obstáculo de referencia. Se trata de una indicación activa, de forma que van bajando o subiendo los centímetros a medida que nos acercamos o nos alejamos de él. Sencillo y tremendamente práctico.
Salí del centro comercial y el calor apretaba de lo lindo en aquellos días de junio. El termómetro marcaba unos nada despreciables 40 grados a mediodía, y está claro que las temperaturas extremas afectan al rendimiento de las baterías. Dediqué el resto del día a seguir jugando con el Tesla Model X en ámbitos urbanos, y el coche sorprende en positivo.
Las aceleraciones a la salida de los semáforos son tan fulgurantes gracias a sus dos motores. Uno situado en el eje delantero y otro en el posterior, que puedes estar seguro de que siempre vas a ser el más rápido, el primero en las parrillas de salida urbanas.
Tesla Model X Lodicrous Performance ocasión Pdte entrar
Berlina Premium Nacional, uso particular, en IMPECABLE estado, imprescindible ver para evidenciar el trato exquisito recibido. .
Se certifica kilometraje y que no ha sufrido golpe estructural.
Fecha de Matriculación: 2020 – Kilometraje: 34000
En el precio incluimos I.V.A (Deducible).
PRECIO DEL VEHÍCULO
Cuenta con el siguiente equipamiento opcional;
Piloto Automático
Siete Plazas
Interior en Negro y Blanco Premium con decoración de fibra de Carbono
Paquete de Mejoras Premium
Blanco perla Multicapas (PPSW)
Modelo X Performance
Llantas de 20″
Supercarga de pago en Marcha
Se recoge vehiculo como parte de pago.
Posibilidad de entrega en cualquier punto de la península.
La gestión de la documentación se efectúa en el día con un coste de 97 Euros.
Garantías y coberturas
General hasta Septiembre del 2024.
En Carretera hasta el 2024.
Cobertura de la batería hasta el 2028.
Garantía cobertura unidad de tracción 2028.
Todos nuestros vehículos pasan una exhaustiva revisión de 100 Puntos.
Autos Sarriko, 36 años liderando el sector en Vizcaya.

